28. Mu rico

Mi primico el pequeño, Benjamín Rominger, es un chavalico de campo, arreu, de los de toda la vida. Con su perro Rufo (Rufo Rominger) siempre está dando guerra de día y de noche. Un día de verano pasé la noche en su casa y por la mañana me encontré esta escena tan rica.
No se por qué por la mañana Benjamín tenía mal sabor de boca y todo le sabía mal: según él, el desayuno a ojete, la comida a merderol, la merienda a culaco,…
Solo me acuerdo que para despedirme no le quise dar dos besicos…
17. La merienda de una pieza

Mi bisabuelo Romualdo Rominger se reencarnó en pardal al pasar a mejor vida, él mismo nos mandó un mensaje contándonoslo escrito en un bote de salchichas chispirritas.
Y es que este gran hombre tenía la buena costumbre de hacerse de merendar pan bimbo con colacao, ¡que no se lo cambien!
Esto es lo que no debió saber este puto crio que cometió el sacrilegio de ofrecerle pan panrico.
La furia de los Rominger cayó sobre él.
